Destete

October 13, 2009

He vuelto. La vida misma me coloca antes esta página sin la esperanza de que alguien caiga sobre ella. Reposo cabizbaja la noche anterior que no para nunca. Esa misma que después de largas seiscienta setenta noches en que me entregué a Mateo con todo mi esplendor generoso ahora se escapa. Le extraño y debo decirlo en algún sitio por eso escribo. Dejo atrás el deseo perseguido de trascendencia y me expreso torpemente. No encuntro el espacio donde depositar las sensaciones que ahora vivo tan intensamente. Nadie lo entiende. Amamanté en hasta lograr un pacto perpetuo y sagrado con mi cria y ahora le echo de menos. No desfallezco y debo ser firme porque quiero de regreso un cuerpo que me pertenece y que va más allá de ese milagro que ahora sé no acabará nunca. Verle crecer dentro mío y saberme suya en alimento es la experiencia más gozosa que he hecho de mi vida pero he de inventar y recrear viejos momentos corporales. Vivir el cuerpo de mujer nuevamente. Reinventar dentro del dolor que no acaba nunca. Echar de menos. Amar el seno prometido que proporciona.

Esperanza

February 19, 2009

Días con sol. Vislumbres de cielos que nos desconocen y ahora mismo saltan sobre nosotros. Despertar en el área verde que se revuelve, Mateo corriendo en el quad de la Universidad de Washington y yo que me empequeñezco de verle reir. Esperar a papá es toda la esperanza de un mundo. El nuestro se construye sobre una trinidad que de pensarla se antoja bendita. Somos tres, somos todo. Para cuándo seámos.

February 18, 2009

He decidido tomar por asalto esta página y dejar caer poco a poco todas las letras de mi mañana correlona. La realidad objetiva se impone sobre la subjetiva y no logro encontrar momentos para saltar donde las letras cabalgan. Decir que no tengo tiempo es poco, no tengo energía eso es lo que sucede porque me vuelvo crítica y entonces se para la producción y ahora mismo pienso porqué he elegido esa y no otra palabra para llamarle a esto que ahora hago. La expresión de la palabra escrita tan hermosamente atesorada ¿se ha vuelto acaso un bien material?, no para mí o no todavía. Ser otro en el color de un cielo así de azul profundo. La vida floreciendo a gajos después de una enfermedad hermosa que no dejó que cortara esa conexión sacra que tengo con Mateo a ratos, la leche proveedora largamente. A ver de qué es el mundo sino de eso que sobra dentro de mi propia casa que se llama amor a cuatro letras dentro de un té de tres que ríen como enanos. Ayer noche hermosa, Hugo y Mateo se enamoran y me dejan de lado. Me encanta verles por ahí dentro del amarillo de la casa que se asolea ahora que la primavera va a llegar. Todo el sitio hermoso y redondo. Plenitud tal.

Otros placeres, otras geografías

January 8, 2009

A propósito de la frase, me hace tanta falta el sol.

Ayer fue mal

Levantarse a las seis de la mañana porque ayer Mateo cayó rendido a las siete y media de la tarde y no domir de un tirón. Pobre, debió de resentir todo el peso del regreso a clases. Fue terrible encontrarlo lagrimeando porque, dicen, llora señalando la puerta. Debe sentirse preso, encerrado y recluso. Ayer, debido al clima, no salieron a su paseo matutino en carreola y eso debió afectarle mucho. Ser afectado. Afectarle. Lastimar sus afectos primarios, hacerle sentir mal. Menoscabar, influirle desfavorablemente. Por mi parte no dejo de pensar que esos microtraumas le ayudarán a la vida futura o eso quiero creer. Dejarle aprender a sobrellevar la humanidad plena de circunstancias adversas. Sobrellevar.

Tiemblo.

grietas

January 7, 2009

A Hugo inmarcesible

grietas
por donde se filtra
gota a gota
la inclasificable sustancia
de la nada
arrasando el sueño:
vivir en tu silueta

Feliz año

December 31, 2008

Olvidé contarles que cenaremos en casa unas truchas asalmonadas que Hugo promete cocinar al horno. Pasaremos una velada tranquila y embriagadora. Cenaremos temprano y esperaremos el año que se avecina. Muchos proyectos en puerta a todo color.

Y bien. Fuimos y vinimos a México en una jornada navideña exitosa. Mateo creciendo dentro de la inmersión a clases de español que le proporcionaron sus abuelos, primos, tíos y demás familiares que habitaron la zona de excesos donde nos esparcimos estos últimos doce días. Dos kilos de más, al menos. Riquísimos platillos mexicanos al borde de la mesa y toda la familia reunida. Mucho marisco, muchas salsas, muchas tortilla a todo color. Tamales, sabor entero a menudo sonorense. Mateo crece, habrían de haberlo visto abriendo los regalos navideños. Yo que creí que no entendía de ello todavía. ¿Qué es la felicidad?, ¿acaso no es algo que nos proporciona confort, ilusión, sensación placentera?, haber vivido dentro del exceso.

La tarde se avecina larga en este día de último año para esperar el día de mañana que ya es otro momento histórico. Sensaciones hermosas del año que se escapa. Apenas aprendimos algo nuevo y ya se nos está yendo de las manos. Blancos pensamientos dentro de lo obscuro. Me cuesta ser feliz y no contarlo. El fracaso tiene mucho más éxito literario. Es mucho más vendible contarles algunas tragedias que no hay, por aquí pura hermosura. Aprendiendo a establecer los límites precisos ahora que Mateo camina firmemente y decide a dónde ir. Ayer la galería Henry y el Burke museum porque tenemos una visita en casa. Mateo casi corriendo por los pasillos de una galería avangarde, ansioso de tanto color y tanta emoción acumulada. Aquí en casa un amigo francés. Una visita a nuestro centro amoroso colmado de raciones de cariño a domicilio y cenas cálidas. Se supone que se está recuperando de un fracaso amoroso. Aquí no tenemos espacio para los malos pensamientos, es un acuerdo mutuo que no habrá violencia, ni siquiera la ajena puede traspasar estas paredes. Ayer un a película de un camello que llora (regalo de mi hermano y su mujer). La risa de Mateo reflejada en su regalo navideño. Yo que renegaba de los momentos de consumo, le encontré tantísimo gusto. Muchas sensaciones placenteras y mucha extrañeza. Replantearse la idea de vivir en México sólo por la idea de estar cerca. Sentir ese viento y el horizonte que se escapa dentro del desierto. Fluye el azul allá en mi tierra trasparente y cálida mientras aquí sólo encuentro un gris profundo y espeso. Le disfruto igual sin embargo, árboles que se desangran de tan escuálidos. Menos dos grados celsius: ricura de estar dentro y moverse lentamente. Otros placeres, otras geografías. Feliz año venidero.

Fiebre

December 9, 2008

Todos dentro de la fiebre. Ser madre día y noche castigando mi cuerpo todo dentro de unos pechos infinitos y no derramar nada, nada, nada. Ser puro amor para ver si eso cura la fiebre de un crío. Desvelos sin sentido, mirarse desde dentro de la enfermedad que amaga. Serlo por dentro para dejar caer un paracetamol que apenas calma el sitio donde la fibre posee. Ser más. Desdoblarse en tres. Aquí no paramos, la casa se cae y se levanta.

December 4, 2008

Muchas cosas por contar. Fuimos a San Francisco y todo salió bien excepto por el clima que estuvo lluvioso y no nos dejó la ciudad como hubieramos querido. Es decir, andando. Seattle se antoja triste pero no lo está, el frío está mucho más tranquilo que hace un año y no la hemos pasado mal. Quedan sólo dos semanas para las vacaciones e iremos a México y serán grandiosos diez días de apapacho para los abuelos. Ya quiero ver la cara de los tatas cuando Mateo se eche la primera carcajada. Mucho por hacer sin embargo. Planes de creación rondan mi cabeza.
Ayer fui caminando a mi cita para renovar los vales de comida y decidí que me voy a escapar dos o tres veces por semana a caminar por ahí sola. Fue reconfortate sentir la brisa fría en mi cara y dejarme ir por pensamientos sin sentido. La vida apremia con muchas preocupaciones del futuro y a ratos, sin querer, caigo en el vaivén neurótico de los adultos empujada por la ira de no poder controlarlo todo. Me dejo ir sin embargo. La vida de un color tenue pero al menos coloreada internamente.

Les dejo con un poema de Wislawa Symborska, una poeta nueva en mi vida que me acaba de revelar mi amigo Alfredo Carrera.

EN LUGAR DE QUE VUELVAN LOS RECUERDOS
en el instante de la muerte
solicito el regreso
de las cosas perdidas.

Por las puertas y ventanas: los paraguas,
la maleta, los guantes, el abrigo,
para poder decir:
qué me importa todo eso.

Alfileres, este peine, aquél,
la rosa de papel, la cuerda, el cuchillo,
para poder decir:
nada de eso echo de menos.

Dondequiera que estés, llave,
trata de llegar a tiempo,
para poder decir:
la herrumbre, querida, la herrumbre.

Descenderá una nube de constancias,
de pases, de expedientes,
para poder decir:
el sol se pone.

Reloj, fluye desde el río,
deja que te tome en mi mano,
para poder decir:
finges la hora.

Aparecerá también el globo
secuestrado por el viento,
para poder decir:
aquí no hay niños.

Vuela por la ventana abierta,
vuela por el amplio mundo,
que alguien exclame: ¡Ay!
para poder llorar.

Tomados de Poesía no completa
Colección Tezontle. FCE 2008. México, D.F.

November 29, 2008

Afuera hay sol

y yo grito hasta el alba

cuando la muerte

se posa desnuda

dentro de mi sombra

(lloro)

agito pañuelos en la noche

y barcos sedientos de realidad

bailan conmigo,

oculto clavos

para escarnecer

mis sueños enfermos.

No te encuentro.

A Pascual

November 24, 2008

No detenerse nunca en el principio de un verso e intentar compaginarlo todo. El concierto un éxito pero ya escribiré de mi sensación. El escenario y Agustina lista para la ocasión. Yo lejana. Ya habrá más detalles. Recibí quejas de mi ausencia del blog y ahora escribo. Corro de la realidad subjetiva a su opuesto sin cesar porque mañana nos vamos a San Francisco. Planear otras vidas. Vivir los sueños de otro tiempo. Aquí corriendo les dejo un poema que quiero trabajar.

A Pascual Mora

No habrá ninguna
metamorfosis
dulce,
cuando un hilo
te aprisiona
y te rinde cuentas
el silencio
se une tu mirada
al sollozo de aquel
que fuiste;
el tiempo
en una jaula
y la voz
ya lejos
navegante
llorar hasta
la aurora:
no sé mi nombre.

Mateo erguido

November 17, 2008

La maternidad es la más cara ambición de una vida pero también la más reconfortante. El capricho más hermoso y el más demandante. Mateo camina ya.

Luchar de otra manera

November 15, 2008

Hoy escribo desde mi auto viejo, camioneta Jeep Cheroke de los años noventa. Mateo duerme una siesta después de haber vuelto del cuentacuentos. Sí, contra todos los pronósticos volvimos a la biblioteca porque Mateo la pasa rebién. Se ríe con los otros, se ríe con sus pares y saluda con la mano a los adultos. Se toma la leche que de alguna manera hurtamos en el café para él y todo se llena de leche. Leche por todos los sitios. Se vacía encima la leche porque ya está practicando solito y le dejo hacer de su propio vaso. No importa, me digo; le cambiaré de ropa al final y ya está. Mi lógica es que vivimos el momento sensible a beber leche de su propio vaso y si no le dejamos hacer ahora, el tiempo del ensayo y del error se nos escapará.

En casa seguimos viviendo el fin de semana con la antelación al concierto de noviembre. Mucha emoción, mucha apuesta, mucho estrés. La casa es puro concierto y locura. Estrés, estrés, estrés y Mateo emerge enmedio de la sala con su risa franca y lo torna todo azul con amarillo. Entonces me parece oír la voz de Serrat y dejar de ser el enanito y la loca bajita para convertirme en mamá. Cuánta razón había en esas líneas. No querer ser la mamá que censura. Los locos bajitos es tan acertada de cualquier manera.

Fin de mi espacio mental propio.

Regreso a la biblioteca y Mateo está delante nuestro. Es hermoso verle correr en medio de tanto bebé cuadrúpedo y verle tan erguido. Mateo recién da algunos pasitos, casi un homo erectus. Ojalá lleguemos a su cumpleaños -que es el próximo jueves- sin otro moretón, es difícil cuidarle. Sería muy bueno que la tradicional fotografía resultara con pocas cicatrices. Imposible evadir el tiempo y quizás trescientos sesenta y cinco días ya son demasiados. Entonces me digo que tiene que notársele la vida. Me pongo feliz por su moretón.

Leo en la prensa sobre la cumbre G-20 y no puedo evitar recordar cuando andaba de globalifóbica en Cancún y pesqué aquella tremenda conjuntivitis hemorrágica. Fue en el año 2003 y aún puedo sentir las agujas clavándoseme en los ojos y ellos todos rojos, inflamados y llorosos. En esa época estaba huyendo de algo que no sabía qué era. En aquellos días sentía que el mundo fluía en contra mío y aún recuerdo la hermosa sensación de los tambores durante la noche en que velamos a Kung Hae Lee, el manifestante de Corea que se enterró un cuchillo. Recuerdo a los globalicríticos de Sudáfrica y unos que traían una banda de viento. Hacer propia la causa tiene algún sentido cuando dentro tuyo pareces estar desmoronado y los monos blancos eran mis hermanos en aquel entonces y la conjuntivitis se esparcía. Hubo quien dijo que la enfermedad había sido producto del gobierno. Los manifestantes decían que se podía haber evitado el contagio brindando información y que los “otros” hicieron lo propio para que fuera a nosotros a quienes nos perjudicara la pandemia y no a ellos. Culpar al vecino próximo. Ver las cosas de otra manera ahora que ciertamente se vive cómodamente dentro de la isla de socialismo yanqui que me rodea porque tengo casa de la universidad, programa de manutención para niños del Estado y ayuda para pagar la escuela de Mateo. Hoy en día la idea de manifestarse en contra del Estado me parece lejanísima y se me hace innecesaria; sin embargo reciclo mi basura, intento comprar en el comercio justo y aprendo a luchar de otra manera.

Yo

November 14, 2008

Se qué me habita un mar.

Tengo poco tiempo para la realidad subjetiva porque hoy es día de promocionar el concierto próximo del dúo Juum así que ahí les va: “Conjuro de la memoria”, voz, viola, piano y electrónica en la Chapel Performance Space en Wallingford. Es acá en la ciudad de Seattle a las 8 PM del día 20 de noviembre para celebrar el cumpleaños de Mateo. Habrá sorpresas.

Noviembre

November 12, 2008

Hundirse cada día en noviembre
como si no hubiera para rato,
abrirse como animal destinado
al fracaso de otro tiempo.

Sentir la ausencia
desierta nutriéndose de sí.

Banjan Burani, comida afgana

November 11, 2008

Ayer de tarde, aunque ya estaba muy obscuro, fuimos a ver una exposición a la Chapel. Una exhibición de ataúdes donde cada artista asume su mirada del sitio en el cual morir. La madera vuelve a cobrar sentido y forma. Casi en todas la culturas los ataúdes son de una pieza rectangular y en casi todas las culturas es de madera el último recinto. Imaginar la útima cama, el lecho eterno. La exhibición estará hasta el 15 de noviembre y está recomendada por este sitio. La sonorización es de Steve Peters. Vale la pena. Fin del comercial.

Después de salir de la exposición y estando muertos de hambre, fuimos a cenar de manteles largos. Fue un hallazgo que a la vuelta de la esquina diéramos con el restaurante afgano al que fuimos porque todo era un deleite. Hasta Hugo que es predominantemente carnívoro, disfrutó de los vegetales que nos sirivieron. Yo pedí Banjan Burani porque además de que me gusta la fonética de la palabra, se trató de unas exquisitas berenjenas con menta y salsa de yogurt. La espinaca estaba cocinada con curry o con algo que mi paladar desconocía hasta entonces pero también era un disfrute.
Aún sigo pensando en la impresión que produce en el ánimo que algo te guste tanto y que además te nutra. Mateo comió, degustó y disfrutó del pulao un arroz hervido con zanahoria y pasas. Le fascinó. Tuvimos que pedir una ración extra sólo para él. El postre dulce de coco.

Get free blog up and running in minutes with Blogs.ie | Theme designs available here