Destete
He vuelto. La vida misma me coloca antes esta página sin la esperanza de que alguien caiga sobre ella. Reposo cabizbaja la noche anterior que no para nunca. Esa misma que después de largas seiscienta setenta noches en que me entregué a Mateo con todo mi esplendor generoso ahora se escapa. Le extraño y debo decirlo en algún sitio por eso escribo. Dejo atrás el deseo perseguido de trascendencia y me expreso torpemente. No encuntro el espacio donde depositar las sensaciones que ahora vivo tan intensamente. Nadie lo entiende. Amamanté en hasta lograr un pacto perpetuo y sagrado con mi cria y ahora le echo de menos. No desfallezco y debo ser firme porque quiero de regreso un cuerpo que me pertenece y que va más allá de ese milagro que ahora sé no acabará nunca. Verle crecer dentro mío y saberme suya en alimento es la experiencia más gozosa que he hecho de mi vida pero he de inventar y recrear viejos momentos corporales. Vivir el cuerpo de mujer nuevamente. Reinventar dentro del dolor que no acaba nunca. Echar de menos. Amar el seno prometido que proporciona.
